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Volver a correr después de los 40: guía segura

4 de agosto de 2026 · Por Redacción Por qué Doctor · Deporte

Cumplir los 40 años no significa renunciar al deporte ni mucho menos a correr. De hecho, muchas personas deciden retomar el running precisamente en esta etapa de la vida, buscando mejorar su salud cardiovascular, controlar el peso o simplemente disfrutar de una actividad al aire libre. Sin embargo, es fundamental hacerlo con cabeza y siguiendo algunas pautas que protejan nuestro cuerpo de lesiones innecesarias.

El organismo a partir de los 40 experimenta cambios naturales: la masa muscular tiende a disminuir, los tendones y ligamentos pierden elasticidad, y la recuperación tras el ejercicio puede ser más lenta. Esto no debe desanimarnos, sino más bien motivarnos a prepararnos adecuadamente para esta nueva etapa deportiva.

Por qué es importante un chequeo médico previo

Antes de calzarse las zapatillas, resulta imprescindible acudir al médico para realizar una valoración general de nuestro estado de salud. Este chequeo debería incluir:

  • Análisis de sangre completo para descartar problemas cardiovasculares, diabetes o alteraciones que puedan contraindicar el ejercicio intenso
  • Electrocardiograma para evaluar la salud del corazón
  • Valoración del sistema musculoesquelético, especialmente rodillas, tobillos y columna
  • Revisión de la tensión arterial

Si se padece alguna patología crónica como hipertensión, diabetes o problemas articulares, el especialista indicará las precauciones específicas que debemos tomar.

Comienza con progresión gradual

La clave para volver a correr sin lesionarse reside en la progresión gradual. Querer recuperar la forma física de hace años en pocas semanas es el error más común y el camino directo hacia la lesión.

Durante las primeras semanas, lo ideal es alternar caminar con tramos cortos de carrera suave. Por ejemplo, se puede comenzar con sesiones de 20-30 minutos donde se corre durante 2 minutos y se camina otros 3, repitiendo el ciclo. Cada semana, aumentaremos progresivamente el tiempo de carrera y reduciremos el de caminata.

No conviene aumentar el volumen de entrenamiento más de un 10% semanal. Esta regla, respaldada por especialistas en medicina deportiva, ayuda al cuerpo a adaptarse sin sobrecargarse.

El calentamiento y los estiramientos son sagrados

A partir de los 40, saltarse el calentamiento puede pagarse caro. Dedicar entre 5 y 10 minutos a preparar el cuerpo antes de correr reduce significativamente el riesgo de lesiones musculares y articulares.

Un buen calentamiento incluye:

  • Caminar a ritmo ligero durante 3-5 minutos
  • Movilidad articular: círculos con tobillos, rodillas y caderas
  • Activación muscular suave: elevaciones de rodillas, talones al glúteo

Tras la sesión, los estiramientos ayudan a mantener la flexibilidad muscular, algo especialmente importante cuando los tejidos tienden naturalmente a perder elasticidad con la edad.

Fortalecimiento muscular complementario

Correr no es suficiente. Para proteger las articulaciones y mejorar el rendimiento, resulta fundamental incluir dos sesiones semanales de entrenamiento de fuerza. No hace falta ir al gimnasio: ejercicios con el propio peso corporal como sentadillas, zancadas, planchas y ejercicios de core (la musculatura profunda del abdomen y la zona lumbar) son extraordinariamente efectivos.

Músculos más fuertes significan articulaciones mejor protegidas y menor riesgo de lesiones como tendinitis o dolores de rodilla.

Escucha a tu cuerpo

Después de los 40, el cuerpo necesita más tiempo para recuperarse. Es normal sentir agujetas o cansancio los primeros días, pero debemos distinguir entre la fatiga normal y las señales de alarma.

Dolor articular persistente, inflamación, molestias que no desaparecen con el reposo o que empeoran progresivamente requieren atención médica. Ignorar estas señales puede convertir una molestia menor en una lesión crónica.

Equipamiento adecuado

Invertir en unas buenas zapatillas de running adaptadas a nuestro tipo de pisada no es un capricho, sino una necesidad. Las zapatillas amortiguan el impacto y protegen las articulaciones. Lo ideal es acudir a una tienda especializada donde puedan analizar nuestra pisada y recomendar el calzado más apropiado.

Además, las zapatillas deben renovarse cada 600-800 kilómetros aproximadamente, ya que pierden sus propiedades de amortiguación.

Cuándo consultar con un profesional

Conviene buscar ayuda profesional si aparece alguno de estos síntomas:

  • Dolor en el pecho, mareos o dificultad respiratoria durante el ejercicio
  • Dolor articular que persiste más de una semana
  • Hinchazón en rodillas, tobillos o pies
  • Fatiga excesiva que no mejora con el descanso

Retomar el running después de los 40 es una decisión excelente para la salud física y mental. Siguiendo estas pautas, escuchando al cuerpo y siendo pacientes con la progresión, podremos disfrutar de esta actividad durante muchos años. Recuerda que este contenido tiene carácter divulgativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario que valore tu caso particular.