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Embarazo

Ejercicio durante el embarazo: qué sí y qué no

1 de octubre de 2026 · Por Redacción Por qué Doctor · Embarazo

El embarazo no significa renunciar a la actividad física. De hecho, mantenerse activa durante la gestación aporta numerosos beneficios tanto para la madre como para el bebé. Sin embargo, es fundamental saber qué ejercicios son seguros y cuáles conviene evitar en esta etapa tan especial.

Beneficios del ejercicio durante el embarazo

Practicar ejercicio de forma regular durante el embarazo ayuda a controlar el aumento de peso, mejora el estado de ánimo y reduce molestias típicas como el dolor de espalda y la hinchazón de piernas. Además, fortalece el sistema cardiovascular, facilita el trabajo de parto y contribuye a una recuperación posparto más rápida.

Las mujeres que se mantienen activas durante la gestación también presentan menor riesgo de desarrollar diabetes gestacional, una condición en la que los niveles de azúcar en sangre se elevan durante el embarazo, así como preeclampsia, un trastorno caracterizado por presión arterial alta que puede resultar peligroso.

Ejercicios recomendados durante la gestación

No todas las actividades físicas son igualmente adecuadas durante el embarazo. Los ejercicios más seguros y beneficiosos incluyen:

  • Caminar: Es uno de los ejercicios más seguros y accesibles. Puede practicarse durante los nueve meses de gestación y adaptarse al ritmo de cada mujer.
  • Natación y actividades acuáticas: El agua sostiene el peso del cuerpo, reduciendo la presión sobre las articulaciones y proporcionando una sensación de ligereza muy agradable.
  • Yoga prenatal: Mejora la flexibilidad, fortalece la musculatura y enseña técnicas de respiración útiles para el parto. Es importante que sea específico para embarazadas.
  • Pilates adaptado: Fortalece el suelo pélvico y la musculatura profunda del abdomen, siempre que esté supervisado por un profesional cualificado.
  • Bicicleta estática: Es más segura que la bicicleta tradicional, ya que elimina el riesgo de caídas y permite controlar mejor la intensidad.

Qué ejercicios evitar durante el embarazo

Existen actividades que conllevan riesgos innecesarios durante la gestación y que deben evitarse por completo:

  • Deportes de contacto: Fútbol, baloncesto, artes marciales o cualquier actividad con riesgo de golpes en el abdomen.
  • Actividades con riesgo de caída: Equitación, esquí, ciclismo de montaña o patinaje sobre hielo.
  • Ejercicios con impacto excesivo: Saltos, carreras intensas o aeróbic de alto impacto, especialmente a partir del segundo trimestre.
  • Submarinismo: Puede provocar problemas en el desarrollo del bebé debido a los cambios de presión.
  • Ejercicios tumbada boca arriba: A partir del segundo trimestre, mantener esta posición durante periodos prolongados puede reducir el flujo sanguíneo hacia el útero.

Recomendaciones generales para hacer ejercicio

Independientemente del tipo de ejercicio elegido, es importante seguir ciertas pautas de seguridad. Escuchar al cuerpo es fundamental: si algo resulta incómodo o doloroso, es necesario detenerse inmediatamente.

La intensidad debe ser moderada. Una buena referencia es la "prueba del habla": deberías poder mantener una conversación mientras haces ejercicio sin quedarte sin aliento. Evita el sobrecalentamiento, especialmente durante el primer trimestre, y mantente bien hidratada antes, durante y después de la actividad física.

Es recomendable usar ropa cómoda y transpirable, así como un sujetador deportivo que ofrezca buen soporte. El calzado debe ser adecuado para prevenir lesiones, especialmente considerando que durante el embarazo cambia el centro de gravedad del cuerpo.

Cuándo consultar con el profesional sanitario

Antes de comenzar o continuar cualquier programa de ejercicio durante el embarazo, es imprescindible consultarlo con tu matrona o ginecólogo. Algunos embarazos requieren precauciones especiales o incluso reposo.

Debes interrumpir el ejercicio y consultar inmediatamente si experimentas:

  • Sangrado vaginal o pérdida de líquido
  • Dolor en el pecho, abdomen o pelvis
  • Mareos intensos o dolor de cabeza persistente
  • Dificultad para respirar antes de iniciar el ejercicio
  • Contracciones regulares y dolorosas
  • Disminución de los movimientos del bebé

Adaptación por trimestres

Las necesidades y capacidades cambian a lo largo del embarazo. Durante el primer trimestre, muchas mujeres experimentan cansancio y náuseas que pueden limitar la actividad. En el segundo trimestre suele haber más energía y es un buen momento para establecer rutinas. El tercer trimestre requiere mayor adaptación debido al volumen abdominal y al cambio en el equilibrio.

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la consulta con tu matrona, ginecólogo u otro profesional sanitario, quienes podrán orientarte según tus circunstancias particulares.