
Cuando ya llevaba una hora de clímax, Liz empezó a sentir miedo. Al alcanzar las dos horas, fue trasladada de urgencia al hospital, donde el personal médico pensó que estaba de parto. El orgasmo le duró más de tres horas antes de que finalmente desapareciera, según relata el Daily Mail en su edición digital.
La joven pareja compartió su particular historia en el show televisivo de la cadena TLC Sex Sent Me to the ER (El sexo me envió a urgencias). Liz, que no quiso desvelar su apellido, relató cómo ella lo intentó todo para que el sobrenatural orgasmo disminuyera, desde saltar a beber para deshacerse del dolor. "Empecé saltando arriba y abajo para ver si eso me hacía efecto", explicó. "Empecé a beber vino para ver si eso calmaba mi sistema. He intentado hacer todo lo posible para dejar de tener un orgasmo", agregó.
Finalmente, tras tres horas, el orgasmo desapareció y Liz pudo descansar tranquila.